Ocultar el número no coloca a nadie por encima de las leyes. Un SMS anónimo sigue sujeto al derecho francés y al RGPD, y es precisamente ese marco el que hace defendible el servicio.
Anónimo para el destinatario, no para la justicia
El anonimato afecta a lo que ve el destinatario: tu número nunca se le transmite. En cambio, para prevenir los abusos, los envíos se registran (dirección IP incluida) y pueden entregarse a las autoridades por requerimiento judicial. El acoso y las amenazas siguen siendo delitos, perfectamente rastreables.
Minimización de datos
El RGPD obliga a recopilar solo lo estrictamente necesario. Es exactamente la lógica del servicio: ninguna cuenta, ningún perfil publicitario, únicamente los elementos útiles para la entrega del mensaje. Menos datos conservados es menos riesgos para todos.
Captación comercial: el consentimiento, siempre
Enviar un mensaje comercial es otra cosa. La captación por SMS exige el consentimiento previo del destinatario y un medio de baja sencillo y gratuito. Un envío anónimo personal no es una campaña: no desvíes uno para hacer lo otro. Un SMS no deseado, por su parte, se denuncia.
Uso personal frente a plataforma profesional
Este servicio apunta al envío personal y puntual, remitente oculto. Para una comunicación en volumen y trazable, se imponen una plataforma SMS profesional y su marco de cumplimiento. A cada uso su herramienta, y sus obligaciones.



